El Canal Magdalena en el eje de un debate sobre la soberanía nacional

El Canal Magdalena en el eje de un debate sobre la  soberanía nacional
Carlos Bianco, Jorge Taiana, Juan Cruz Lucero, Mariana Altieri y Aien Nesci encabezaron un encuentro organizado por el Centro de Estudios Derecho al Futuro.

Con la participación de funcionarios bonaerense, legisladores nacionales y especialistas en geopolítica, el Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDAF) organizó este martes 26 de mayo la charla-debate “Del Canal Magdalena al Estrecho de Ormuz: logística, geopolítica y soberanía”.

“El Canal Magdalena es soberanía nacional”, afirmó el ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco en la sede del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA).

“Es fundamental ejercer una soberanía plena sobre la cuenca de los ríos Paraná, Paraguay y Río de la Plata e integrar, a través del Canal Magdalena, una traza que conecte todo nuestro litoral fluvio-marítimo con la Patagonia, el Atlántico Sur y la Antártida a través de aguas argentinas”, sostuvo Bianco, acompañado por el diputado nacional Jorge Taiana.

El excanciller sostuvo que “la Argentina necesita volver a pensarse como un país bicontinental, fluvial, marítimo y bioceánico”, y llamó a construir “una política marítima nacional, una estrategia logística soberana y una política exterior autónoma”.

Juan Cruz Lucero, subsecretario de Asuntos Portuarios de la provincia de Buenos Aires, destacó que el Canal Magdalena “es una vía de salida natural y soberana por la que podría canalizarse el 85% del comercio exterior argentino”, y serviría para superar la fragmentación entre la Argentina fluvial y la marítima.

Junto a ellos estuvieron la especialista en geopolítica Mariana Altieri y la periodista internacional Aien Nesci.

El Canal Magdalena es un antiguo proyecto que busca crear una vía navegable soberana en el Río de la Plata, al sur del actual Canal Punta Indio. La iniciativa tiene más de 120 años de historia y resurgió con fuerza en las últimas décadas.

Su principal objetivo es permitir que los buques de gran calado que descienden por el Paraná puedan salir directamente al mar argentino sin tener que desviarse hacia aguas uruguayas (principalmente al puerto de Montevideo), un desvío que genera una pérdida anual para Argentina entre 150 y 200 millones de dólares.

Desde diciembre de 2023, el gobierno de Javier Milei demostró absoluto desinterés en el proyecto y no avanzó ni en la licitación ni en el dragado, y la obra prácticamente desapareció de las prioridades presupuestarias nacionales.

Funcionarios provinciales y diversos sectores políticos interpretan esta inacción como una priorización de intereses extranjeros y privados por sobre la soberanía logística argentina.

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