La crisis intensifica el éxodo de trabajadores rurales de Misiones hacia Brasil

Un fenómeno que ya empieza a ser histórico, se profundizó en los últimos tiempos. A la escasez de fuentes laborales se suma que la paga del otro lado de la frontera tiene un rendimiento mayor.

El éxodo de trabajadores rurales del Noroeste Argentino (NEA) hacia Brasil para emplearse, en su mayoría, en la recolección de frutas y verduras ya es un paisaje habitual en los pasos fronterizos. La migración se acelera en un contexto de caída del salario mínimo, pérdida de empleo y desregulación productiva. Misiones concentra la mayor parte de las salidas, con cruces diarios que alcanzan cifras récord y un impacto social creciente en las comunidades de origen

Un informe publicado por La Alameda da cuenta de que la migración de trabajadores rurales del Nordeste Argentino (NEA) hacia Brasil se intensificó de manera notable en las últimas semanas y volvió a quedar en evidencia tras la difusión de imágenes en redes sociales que muestran cruces masivos en pasos fronterizos. Aunque se trata de un fenómeno histórico en zonas limítrofes, la magnitud actual marca un punto de inflexión y refleja el deterioro de las condiciones laborales y salariales en la Argentina.

La mayoría de los trabajadores que migran hacia Brasil provienen de Misiones, especialmente de las localidades de Comandante Andresito, San Antonio, Bernardo de Yrigoyen, El Soberbio, Jardín de América, San Javier, Alba Posse, Apóstoles, Aristóbulo del Valle y Colonia Aurora. También se registran desplazamientos desde Corrientes y Chaco.

Los destinos principales se encuentran en los estados brasileños de Río Grande do Sul y Santa Catarina, cercanos a la frontera, y en menor medida en Paraná y Mato Grosso. En muchos casos, el cruce se realiza en balsa a través del río Uruguay.

En una nota sobre el tema publicada en Tiempo Argentino, el intendente de Comandante Andresito, Bruno Beck, admite que “el poco trabajo que hay no está bien pago, entonces la única alternativa es cruzarse a Brasil; ya pasaba en años anteriores, pero nunca la cantidad que se ve ahora. Allá los trabajadores están bien pagos, les dan condiciones dignas de vivir y en algunos casos hasta les cubren el transporte. Hay que reconocer que el Brasil le está dando una mano grande a nuestra gente, es un alivio dentro de una situación cada vez más difícil”.

Todos los consultados por el diario coinciden en que la suerte de Misiones se empezó a estropear el día que el gobierno de Javier Milei reglamentó el DNU 70/23 que eliminó el precio sostén del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), permitiendo que los gigantes de las industrias impongan valores que no cubren ni la mitad de los costos de producción.

“La desregulación que aplicó el gobierno nacional nos dejó totalmente desamparados. En 2023, un paquete de yerba de precio promedio estaba 2500 pesos, y los productores recibíamos 400 pesos. Hoy, que el valor promedio del paquete está en 4000 pesos, la industria nos ofrece entre 180 y 200 pesos. Entendemos la situación del país, pero hace dos años que venimos trabajando a perdida. No podemos más, pedimos una solución a gritos, pero no hay decisión política”, se queja Petterson en la nota.

Según publica el sitio Refugio Latinoamericano, en lo que va de 2026, autoridades locales y medios regionales estiman que más de 4.000 personas oriundas de distintas localidades de Misiones —y también de otras provincias— cruzaron hacia Brasil para emplearse en cosechas agrícolas de temporada. Las principales actividades se concentran en la vendimia (uva), la recolección de manzana y pera, así como en cultivos de tomate, cebolla, ajo y frutilla. Si bien no existen cifras oficiales consolidadas que permitan confirmar el número exacto, el aumento del flujo es reconocido por actores territoriales y municipales.

Misiones concentra, indica la publicación, aproximadamente el 90 % de la producción nacional de yerba mate, según datos históricos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). La actividad estructura buena parte de su economía rural y del empleo directo e indirecto en la provincia. No obstante, el sector atraviesa un contexto crítico que impacta tanto en pequeños productores como en trabajadores tareferos.

A esta crisis del complejo yerbatero, se suma una retracción del empleo formal. La página cita un informe reciente de la consultora Politikon Chaco, que afirma que Misiones registró una caída de 9.706 puestos de trabajo formales entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, lo cual representa un descenso acumulado del 8,9%, afectando particularmente al sector de la construcción y otras actividades vinculadas a las economías regionales.

En este escenario, la movilidad transfronteriza tradicional de los “trabajadores golondrina” adquiere un carácter distinto. Lo que durante años funcionó como estrategia cíclica y complementaria de ingresos, en el marco actual se configura para muchas familias como un mecanismo de supervivencia frente a la pérdida de previsibilidad productiva y laboral.

Las autoridades locales estiman que alrededor de entre 400 y 500 personas por día cruzan en balsa para trabajar del lado brasileño. La mayoría son varones jóvenes dedicados a oficios diversos —albañiles, técnicos, tareferos—, aunque también participan mujeres que se insertan en tareas agrícolas temporarias.

En términos salariales, los trabajadores locales señalan que los ingresos ofrecidos en Brasil oscilan entre los 170 y 190 reales diarios para tareas agrícolas estacionales. Según el tipo de cambio vigente al momento del cruce, esto puede representar aproximadamente entre 50.000 y 55.000 pesos argentinos por jornada. En contraste, un tarefero en la cosecha de yerba mate en Misiones percibe alrededor de 15.000 pesos diarios.

Una crónica de la revista Anfibia menciona al influencer misionero Leandro Frank, quien es comunicador y licenciado en Marketing, y que realizó en los últimos meses una serie de entrevistas a personas de Misiones y otros lugares que decidieron migrar a Brasil en busca de trabajo.

«Si bien el fenómeno siempre existió en las fronteras misioneras, sobre todo con el trabajo rural, en esta temporada estamos viendo una profundización sin precedentes. Se amplificó mucho el perfil de las personas que migran buscando trabajo en Brasil. Ya no son solo jóvenes, ni son solo changarines rurales, ni tampoco solo misioneros. Hoy vemos hombres y mujeres de diferentes edades, profesionales de distintos rubros y gente que viene de Chaco, Santa Fe, Córdoba, de todos lados», relató Frank.

Existe un desbalance innegable y cada vez más evidente entre ambos lados de la frontera. Mientras en Argentina la recesión achica el trabajo y pulveriza ingresos, en Brasil la economía atraviesa una etapa expansiva que demanda mano de obra y ofrece condiciones difíciles de igualar.

Como bien indica Frank, más allá de aquellos que apuntan de lleno a la oferta laboral rural, hoy también cruzan el río albañiles, técnicos, profesionales e idóneos de distintos oficios. Allá encuentran salarios más altos, gastos cubiertos, alojamiento, comida y una posibilidad concreta de proyectar a futuro. Esa combinación tracciona una migración que ya no distingue edades ni perfiles y que empieza a volverse estructural.

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