«La Plata libre de hambre» avanza con el apoyo de la UNLP y la Iglesia
Trabajan para articular herramientas de la estructura universitaria con el desarrollo territorial de Cáritas y las parroquias. También con los gobiernos locales.
La Universidad Nacional de La Plata y el Arzobispado local impulsan una agenda conjunta para combatir la inseguridad alimentaria en el Gran La Plata. La iniciativa, conocida como “La Plata libre de hambre”, apunta a articular capacidades productivas, conocimiento científico y trabajo territorial para garantizar el acceso a alimentos de calidad a los sectores más vulnerables de la región.
El último paso en esa dirección se dio el 23 de octubre, cuando el presidente de la UNLP, Fernando Tauber, se reunió con el arzobispo de La Plata, monseñor Gustavo Carrara. En el encuentro, ambas partes dialogaron sobre las principales problemáticas sociales de la zona y coincidieron en la necesidad de sostener un trabajo articulado.
Tauber puso a disposición la Planta de Alimentos para la Integración Social (PAIS) y el conjunto de capacidades científicas y tecnológicas de la universidad para avanzar hacia ese objetivo.
De qué se trata la iniciativa
“La Plata libre de hambre” busca aprovechar el potencial del cordón florifrutihortícola platense -una de las principales zonas productoras de verduras del país- y combinarlo con la infraestructura y el conocimiento de la universidad pública.
La idea es generar un circuito de producción, elaboración y distribución de alimentos de alto valor nutricional, de bajo costo y de fácil almacenamiento y cocción, destinado prioritariamente a comedores, merenderos y familias en situación de vulnerabilidad.
En el Consejo Consultivo de la región, Tauber planteó que con unos 20 proyectos productivos similares a los que ya desarrolla la UNLP se podría avanzar de manera significativa en la erradicación del hambre a nivel local. Subrayó que la universidad ya produce alrededor de 150.000 raciones diarias a través de sus unidades alimentarias y que ese modelo puede ampliarse.

Cómo se implementa
El corazón de la propuesta es la Planta de Alimentos para la Integración Social (PAIS), ubicada en el Polo Productivo Social de la UNLP, en el área del cordón hortícola. Allí se elaboran guisos deshidratados (de arroz, arveja, lentejas y verduras) formulados según las Guías Alimentarias Argentinas.
Los ingredientes provienen de la Estación Experimental de la universidad y de pequeños y medianos productores locales.
Los alimentos deshidratados tienen la ventaja de ser livianos, de larga duración y de fácil preparación, lo que facilita su distribución y almacenamiento en comedores comunitarios. La universidad ya mantiene convenios con el municipio de La Plata para proveer raciones a distintos espacios de asistencia alimentaria y capacitar al personal en su manipulación.
Además de la planta, la iniciativa contempla otras acciones de la UNLP, como el Albergue Universitario (que brinda alojamiento y comida gratuita a estudiantes del interior), la producción de medicamentos y vacunas orientados a sectores sin cobertura, y proyectos de vivienda social.
El planteo es que estas herramientas se articulen con el trabajo territorial de la Iglesia, a través de Cáritas y las parroquias, y con los gobiernos locales. En la reunión con Carrara, Tauber insistió en la necesidad de un diálogo permanente entre la universidad, el Arzobispado, la Federación de Instituciones y el Consejo Consultivo.
“La idea es convertir a la región del Gran La Plata en un ámbito que tenga estándares de dignidad acordes a sus necesidades sociales”, señaló el presidente de la UNLP.
La propuesta no es nueva. Desde 2024 la universidad viene trabajando en la misma línea con el municipio y con la Iglesia local. El encuentro de octubre busca consolidar esa agenda y darle mayor escala, con el objetivo de transformar la capacidad productiva y científica de la región en una respuesta concreta frente al hambre.
