El sector cooperativo se sostiene como una alternativa al modelo de Milei

El movimiento cooperativo argentino cerró 2025 con una presencia consolidada en la economía nacional, aunque no salió indemne de un ajuste fiscal que repercutió en la economía nacional y limitó su expansión.
Durante todo el año, declarado por la ONU como Año Internacional de las Cooperativas bajo el lema “Las cooperativas construyen un mundo mejor”, se multiplicaron eventos y publicaciones que resaltaron el aporte del sector al desarrollo sostenible.
En Argentina, según estimaciones sectoriales recurrentes, hay alrededor de 18.000 cooperativas activas, con unos 18 millones de asociados y una contribución cercana al 10% del PBI.

Estas entidades generan empleo para cientos de miles de personas y destacan en áreas como el agro, los servicios públicos y el trabajo asociado.
En el ámbito agropecuario, las cooperativas siguen manejando una porción significativa de la producción y comercialización de granos.
Las cooperativas de servicios públicos, especialmente las eléctricas, continúan siendo esenciales en las provincias donde abastecen a cerca del 18% de los hogares del país y al 70% de las zonas rurales, según datos que se reiteran en los últimos años.
Muchas de esas cooperativas incorporaron además servicios adicionales, como internet mediante fibra óptica.

Sin embargo, el panorama no fue uniforme. El Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) enfrentó recortes presupuestarios fuertes: su ejecución cayó alrededor del 72-75% en términos reales durante 2025, con un presupuesto asignado de unos 20.000 millones de pesos ejecutado solo en un 71%, de acuerdo a informes de CEPA y Trama Normativa de ANSOL.
Esto se tradujo en mayor exigencia administrativa, como la Resolución 756/2025 que obliga a cargar nóminas digitales de asociados, y en una caída notable en la creación de nuevas entidades.
Aunque no hay cifras oficiales consolidadas para todo el año, el ritmo de matrículas nuevas se redujo drásticamente respecto a períodos anteriores.
Dirigentes como Ariel Guarco, presidente de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), sostuvieron que las cooperativas representan una alternativa sólida frente a la concentración económica, priorizando el empleo local y la inclusión.
Pese a las dificultades, el sector demostró capacidad de resistencia y cerró operaciones relevantes que apuntan a mayor integración productiva.
Para 2026 la incertidumbre macroeconómica persiste, pero el arraigo territorial de estas entidades sugiere que seguirán jugando un rol clave en la provisión de servicios esenciales y en la generación de valor compartido.
